Estudié Comunicación Audiovisual y un máster en creación de guiones,
estudios que, como comprenderéis, me abrieron paso a infinidad de
oportunidades laborales.

Ahora en serio, como no encontraba trabajo abrí mi canal de YouTube para
hablar de narrativa y mostrar a modo de currículum lo que había
aprendido. El canal empezó a funcionar y, en lugar de hablar de
narrativa, empecé a utilizarla. Ahora cuento historias que pretenden ser
entretenidas a la vez que informan de los peligros de la red.

Mi canal: https://www.youtube.com/c/LordDraugr/


¿Hay arte en YouTube?

Una vez me dijo un profesor que el humano siempre ha contado historias. Tiempo atrás hombres y mujeres se sentarían alrededor del fuego para contar las hazañas del día. Puede que alguno hubiera escapado de las garras de un dientes de sable, o puede que otro se hubiera caído al río.

Las historias les servirían de lecciones, o tal vez como simple entretenimiento. La cuestión es que de algún modo se nos debió de pegar lo de las historias, porque luego se inventó la escritura, y las historias comenzaron a contarse sobre papel.

Esto evolucionaría a diferentes formatos hasta las novelas y los relatos, cada uno con sus propias características; cada uno con su propia manera de contar las historias.

El cine también debió de ser una revolución. Una de sus características al principio era que era mudo. Eso significa que la historia debía ser contada sin voz, lo que desarrolló un lenguaje propio basado en la mímica.

Es curioso pensar que cuando llegó el sonido sincronizado al cine, muchos rechazaron tal tecnología. El propio Charles Chaplin se opuso firmemente al cine sonoro: “Se disponen a estropear el arte más antiguo del mundo, el arte de la pantomima”.

Mirándolo desde un punto de vista objetivo, el cine sonoro simplemente tenía unas características técnicas diferentes, lo que derivó en nuevas formas de contar historias.

La tele podría ser una copia en pequeño del cine sonoro. Pero la tele también tiene sus propias características técnicas. Un ejemplo de estas es la publicidad.

Las series procedimentales, (aquellas que tienen una trama principal que se resuelve en el episodio y subtramas que se alargan por temporadas; ej.: Bones, Anatomía de Grey), son características de las Networks americanas. Tele con anuncios, vamos. Pues, resulta que estas serías se escribían de una manera milimetrada en base a las pausas publicitarias. Es decir, que la publicidad tiene repercusión en la propia estructura narrativa.

Tres solían ser (hoy con tanto Netflix, no sé) los cortes con pausas publicitarias. Por eso adoptaron una estructura narrativa de cuatro actos, cada acto con su propio momento de crisis y clímax.

Así afecta el medio a la forma de contar historias.

Hoy tenemos YouTube y las redes sociales. Youtube es un medio con unas características muy definidas. Por ejemplo, una red neuronal valora la retención de un vídeo, mientras le enseña al espectador un montón de miniaturas a ver si pica y se va a otro vídeo. Para luchar contra eso los Youtubers hacemos los vídeos lo más dinámicos posibles, casi sin pausas entre frase y frase.

Las características de Youtube afectan a la forma de contar historias. Al igual que han afectado las características de la expresión oral, de la escritura, del cine y de la televisión. Y probablemente ha habido detractores de cada uno de los nuevos medios que han surgido. ¿Os imagináis a un novelista quejándose del cine? O más cercano, ¿un cineasta quejándose de la tele?

Entendible. Ojalá llegue el día en el que yo me pueda quejar de las nuevas formas de contar historias en el metaverso, y diga: “¡Eso no es arte!”

O puede que me dé cuenta de que el arte no está en el medio ni en el formato. El arte está en contar historias.

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